viernes, 21 de diciembre de 2007

El gato de la señora Pancha

Dicen que es el más fiero del becindario
y que lo aprendió de su dueña
Dicen que no tiene modales
y que es sucio
Dicen que sólo causa problemas
y que deberían eliminarlo
Dicen que con sus siete vidas
no muere ni con un camión encima
Dicen de él muchas cosas
pero yo no pienso lo mismo
Creo que en el fondo es tierno
que no busca pelea, la encuentra
Creo que si es fiero
es por culpa de esa la Pancha
su dueña
Creo que si ella no estuviera
me lo quedaría yo
Creo que es un amor prohibido
pues no haciéndole al nombre "el gato"
este perro es fiel a ella
A la querida señora Pancha
a quien solo quiero prenderle velas.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Arañas

La vista fija en el infinito, arañas en el brazo y ganas de llorar.
Los ojos nublados, arañas en el brazo y ganas de llorar.
Arañas, arañas, arañas, lleno de ellas.
El lápiz en la mano, el cuaderno en el suelo, y una araña en la pierna.
Son veinte.
Cien o mil.
La piel roja, treinta grados el ambiente, y una araña en el pie.
Nuevamente veinte, cien o mil.
Arañas por todas partes.
Arañas, arañas, arañas.
Como en las que podrían ser buenas películas pero exeden en sangre, sangre, sangre. Esto exede en arañas.
Arañas, arañas, arañas.
Las manos tiritonas, la cabeza no está en alto, y arañas en la nariz.
Los oidos tapados, las uñas rotas, y arañas en los dedos.
Como en los primeros días, cuando eras una de ellas.
Arañas, arañas, arañas,
arañas por todas partes.
Mil, un millón, quizá más.
Día infernal, y una araña en la mano.
Mil, un millón, quizá más, contra una sola.
La cabeza en el aire, los pies no en la tierra y arañas.
Los ojos desorbitados, ganas de huir y una araña en el brazo.
La vista fija en la nada, arañas en el brazo y ganas de llorar.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Teclas de colores

Solamente negro y blanco, es nada o todo, opto por el blanco.
No lo sé todo pero entrego todo lo que sé.
En verdad nada sé.
Pero sé mucho, nada en comparación al todo.
Lo perfecto: la ausencia del color y la mezcla de todos los colores.
Un teclado como aquél nesecita un rosado claro, es lo humano, no todo es perfecto.
Su color es la esperanza, el acercamiento, la gente, su color es la alegría y la tristeza, el acompañamiento.
Su color es. Pero a simple vista no se ve. Su color está en la melodía y en sus notas.
Un teclado como aquél es la mayor dulzura, acompañamiento hasta en mi menor momento, ayuda a ver el sol sostenido entre las nubes, vuela la cabeza y trae la canción, única en el viento, altanera y sublime, modesta y sencilla.
Quizá no pueda ser de vista perfecto, pero la mezcla de su sabia nota con la inocencia de las manos que se posan le entrega la pauta perfecta para su color blanco y negro.

jueves, 15 de noviembre de 2007